El proceso de paz en Colombia

Por: Pilar Cristina Barrera Silva
[Actualidad]

Santos fue presidente de Colombia por dos periodos desde 2010 hasta 2018, y resultó reelegido en su segundo periodo con la campaña, por la búsqueda de la paz, en 2019 al salir de este cargo, presenta el texto: La batalla por la paz, lo plantea en primera persona como quien promovió el difícil acuerdo de paz en Colombia. 

Símbolo del proceso de Paz

Al leer sentí una narración arrogante -es mi propia percepción de la forma como redacta su texto- en la manera como cuenta los hechos. Sin embargo, sí tiene por qué tener esta actitud, logró lo que muchos colombianos pensábamos que era imposible: Firmar un acuerdo de paz con la guerrilla más antigua de nuestro país;
desde que tengo memoria, lo único que recuerdo es la violencia que hemos vivido en muchas regiones de mi país.  
Me siento privilegiada por escuchar las noticias o leerlas en periódicos acerca de muchos hechos violentos a los cuales siempre he sido ajena por vivir en la capital de la república, no puedo imaginar lo que han vivido en sitios lejanos muchas familias que han perdido a sus seres queridos y/o que han sido víctimas directas del conflicto armado que hemos vivido. 
Siempre seguí con mucho interés el desarrollo del proceso del acuerdo de paz y sentí un inmenso dolor de patria cuando perdimos el plebiscito en donde por un mínimo margen se impuso el No a la pregunta que nos hicieron: ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? Según entiendo en las regiones apartadas de la capital de la república en donde se ha presentado la mas terrible violencia, el Sí ganó el plebiscito, pero en las grandes ciudades fue donde se definió el resultado, es irónico que quienes votaron por el No estaban en buena medida lejos del conflicto armado.
Personalmente pienso que no es fácil el camino de la paz, pero ya comenzamos a recorrerlo y no hay marcha atrás. 
Es interesante leer todo este proceso de primera mano. Santos se muestra con buen instinto, astuto, muy paciente, se le nota la experiencia en asuntos de estado en todas sus acciones, hace varias alusiones al juego de póker y sus estrategias. Cuenta sobre la participación de muchas personas que representaban ciertos grupos específicos de la sociedad. Recalca, no fue el acuerdo del presidente, mas bien fue el de un pueblo en búsqueda de un ideal.
Dentro del equipo negociador por parte del gobierno habían -entre otros- varios generales retirados de la fuerza pública, ellos combatieron a la guerrilla tiempo atrás y ahora estaban dispuestos a discutir con ideas, ¡lejos de las armas!

Puedo destacar algunos apartes que me llamaron mucho la atención y también me hicieron sentir gran emoción y tristeza. Me pregunto que tanto se acerca la realidad al relato. He escuchado y leído noticias de hechos muy violentos, que no se acomodan al texto -es un sentir totalmente personal, como ya lo indiqué- puedo mencionar lo ocurrido con los mal llamados falsos positivos y con el rescate de Ingrid Betancourt y otras personas que estaban secuestradas.
Santos afirma que no buscó la paz de manera ingenua, se refiere al ejército para asegurar: “Consolidar un poderío militar que desestimulara la rebelión armada. Era necesario generar un entorno internacional favorable a la negociación, y también aprender de las diversas experiencias de paz en mi país y en el mundo”.
Sobre los medios de comunicación dice: “No cabe duda -lo digo por experiencia- de que el papel de los medios, como intermediarios entre lo que ocurre en un conflicto o en un proceso de paz y la opinión pública, es determinante a la hora de congregar el apoyo popular que requiere cualquier salida negociada a la guerra”. Esta afirmación de Santos sí que tiene validez en un país donde el hábito de la lectura es mínimo y el común de la gente se informa del diario acontecer a través de noticias de radio, televisión y prensa escrita de ultraderecha. Afortunadamente hoy contamos con las redes sociales, las cuales a una minoría nos permite conocer la verdadera realidad de Colombia. 

Según Santos, el escritor Gabriel García Márquez ayudó en gran medida a consolidar el proceso. “A García Márquez le debemos mucho más que libros y la gloria literaria. Le debemos su compromiso permanente y muy efectivo con la paz”. Este evento me llamó mucho la atención, en realidad no sabía de la contribución de Garcia Marquez.
En relación a los mal llamados falsos positivos, Santos expresa: “Cuando llegué al ministerio encontré que estaba montado un sistema de recompensas por el abatimiento de cabecillas o miembros de la guerrilla, y de estímulos a los comandantes militares que produjeran más resultados frente al enemigo. Era el llamado “conteo de cadáveres” que se utilizó en Vietnam con resultados nefastos. Esto terminó por convertirse en un incentivo perverso que algunas personas sin moral utilizaron para beneficiarse”. Según Santos al enterarse de esta práctica se dedicó a combatirla, pero en noticias se dice, que mientras él fue ministro de Defensa del gobierno anterior, se presentó el mayor número de personas fallecidas supuestamente en combate, siendo en su mayoría jóvenes humildes de Soacha, ejecutados por integrantes del ejército. No me queda para nada en claro lo que él manifiesta en este segmento del texto.
En cuando a la Operación Jaque, Santos la llama “un golpe maestro, una operación perfecta”, Ingrid Betancourt así la calificó luego de ser liberada junto a 14 secuestrados más. Sin embargo se registran varios documentales en especial de periodistas independientes que nos indican que esta fue “una operación no tan perfecta”. Pienso que la verdad de lo ocurrido probablemente los ciudadanos de a pie no lo vamos a conocer a corto plazo.
Me llamó poderosamente la atención, la descripción que hace Santos sobre el actual presidente de Colombia Iván Duque Marquez, quien como todos sabemos resultó elegido con compra de votos: “El Duque que conocí y al que apoyé, fue el joven Duque de estirpe liberal, estudioso, alegre y lector empedernido”. La forma como Duque empieza a trabajar con Santos es como son las relaciones en nuestro país, me lo recomendaron, era hijo de la amiga de… Dentro de la descripción de Duque sí debe ser muy alegre, le encanta tocar guitarra, cantar, adivinar nombres de canciones en emisoras de ultraderecha, hacer cabecitas con balones de futbol, que le tomen fotos… en cuanto a ser un lector empedernido si quedo un poco perdida con esta afirmación ya que no tengo ni idea de que textos debe leer, si es que en realidad lee.

El texto de Santos, me deja en claro que todos los ciudadanos debimos leer el acuerdo antes de llegar al plebiscito. El no tener la costumbre de leer y siempre estar enterados de lo que ocurre en nuestro país, a través de los medios de comunicación de ultraderecha nos convierte en personas de fácil manipulación.

No fue para nada fácil redactar el texto completo del acuerdo en la Habana, se sortearon muchos obstáculos, y lo que estamos viviendo en este momento es demasiado complicado. Con el nuevo gobierno se han recrudecido los hechos violentos y volvimos como era de esperarse, a las épocas de las masacres que tanto daño han hecho a muchos de mis compatriotas.

El 24 de agosto de 2016, la mesa de conversaciones de la Habana hizo público un comunicad muy importante, uno de sus párrafos es de gran importancia: “Luego de un enfrentamiento de más de medio siglo de duración, el Gobierno nacional y las Farc-EP hemos acordado poner fin de manera definitiva al conflicto armado interno”. Sin duda este fue un motivo de alegría para muchos colombianos. Humberto de la Calle hace una profunda reflexión personal: “Haber logrado un acuerdo con las Farc-EP no significa que haya una claudicación mutua. Mis convicciones y valores siguen intactos, supongo que lo mismo ocurre con los miembros de la guerrilla. La mesa no fue un ejercicio de condescendencia ni de intercambio de impunidades, pero sí significa, para mi, que he crecido espiritualmente, que hoy conozco mejor a Colombia, que hoy me duele más el sufrimiento de muchos compatriotas, pero también he aprendido mucho de la capacidad de resistencia de los colombianos, de su generosidad y de su alegría.
Por su parte Iván Márquez, como representante de las Farc, también hizo su propia reflexión: “Podemos proclamar que termina la guerra con las armas y comienza el debate de las ideas. Confesamos que hemos concluido la más hermosa de todas las batallas: la de sentar las bases para la paz y la convivencia”. Leyendo estos apartes, uno siente que bien valió la pena la mesa de negociación y no podemos perder la esperanza de lograr un mejor vivir en Colombia.

Es de destacar que dentro del acuerdo aparece La Jurisdicción Especial para la Paz ( JEP ), la cual es el componente de justicia del Sistema Integral de Verdad, Justicia , Reparación y no Repetición, creado por el Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y las Farc -EP. La idea es defender esta jurisdicción y no desfallecer en el intento.

Lo único que podemos esperar quienes estamos a favor de la paz, es que se respete el acuerdo por parte del gobierno actual y los dos siguientes que llegarán, y también por parte de la extinta guerrilla de las Farc-EP. En la última parte del libro Santos reproduce el discurso que preparó para aceptar el premio Nobel, es emocionante leerlo, el hecho de viajar con algunas de las víctimas fue un reconocimiento a aquellos colombianos que han sufrido en carne propia la atrocidad de un conflicto armado.
Santos leyó un pasaje Cien años de soledad, una de las obras maestras de Garcia Marquez: “Era como si Dios hubiera resuelto poner a prueba toda capacidad de asombro, y mantuviera a los habitantes de Macondo en un permanente vaivén entre el alborozo y el desencanto, la duda y la revelación, hasta el extremo de que ya nadie podía saber a ciencia cierta donde estaban los limites de la realidad”. Da la impresión que en Colombia vivimos en una realidad llena de contradicciones y con ideas totalmente contrarias lo que no nos permite vivir en armonía.
Estas lineas son poco alentadoras de la realidad que vivimos en nuestro país, no se ve un buen futuro para las generaciones venideras, es preocupante la forma como se manipulan los recursos naturales, ni que decir del olvido por parte del gobierno por los compatriotas que viven en regiones muy apartadas, la educación es un lujo al que no pueden acceder las clases menos favorecidas, la práctica de fracking parece que no es posible evitarla ya que los poderosos se muestran habidos de dinero y son insaciables, y ¿qué hacemos para evitar la diaria deforestación? Ahora la inseguridad se ha apoderado de las ciudades, encontramos delincuentes urbanos detrás de las pertenencias de los ciudadanos usualmente con mucha violencia, la continua migración de nuestros vecinos en búsqueda de un mejor vivir, la corrupción es infinita a todos los niveles de la sociedad, el sistema de salud es deficiente y no cubre las expectativas del ciudadano del común; la lista sigue y sigue, en fin es Colombia…

Fuente consultada

La batalla por la paz. Juan Manuel Santos. Premio Nobel de la Paz 2016. Planeta. 2019.

4 comentarios

  1. Es muy desconcertante lo que ha pasado en Colombia con este acuerdo. Después de casi cuatro años de la dejación de las armas de las FARC-EP, las preocupaciones que planteó Rodrigo Londoño en el 2017, acerca de la seguridad de los suyos al reincorporarse a la sociedad se hicieron realidad, considerando los excombatientes que han sido asesinados. Santos al manifestar: “Lo dije hace un año y lo repito ahora: no estoy y seguramente nunca estaré de acuerdo sobre el modelo económico y político que según ustedes (las Farc) debe tener nuestra nación, pero defenderé sus derechos para expresar sus ideas porque esa es la esencia de la libertad”; admitió sus diferencias con la ideología de ese movimiento y también se comprometió a respetar los derechos y la vida de los subversivos. Sin embargo, hemos visto lo contrario.
    En Colombia ha sido del todo esquiva la reconciliación nacional. No hemos tenido la posibilidad de una construcción de país sin la intervención de armas; aunque pensemos distinto, tengamos una religión u otra, o quizá ninguna, a que tengamos determinadas preferencias sexuales, o luzcamos colores de piel y fenotipos. Sigue siendo un sueño – y bien remoto- vivir en un país en donde sea derecho y opción el trabajo digno, el acceso a los bienes y servicios, a la educación, a la salud, a la vivienda, al ocio, a la diversión, a la palabra escrita y pronunciada, a los sentimientos encontrados, a la identidad y a la otredad.
    Gracias Pilarcita por compartirnos tus reflexiones del libro de este estratega político, ojalá alcancemos a respirar otro aire en este país tan corrupto.

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    • Querida Patty, gracias por el muy acertado comentario acerca del proceso de paz en nuestro país. Como bien lo dices es un sueño muy remoto vivir en un país en donde todos tengamos nuestro propio espacio como ciudadanos con todos los derechos y obligaciones que deberíamos tener. Por ahora se ve muy enredado el cumplimiento del proceso firmado en la Habana, así como el ideal de tener una vida digna en cada uno de los hogares del territorio nacional. Te envío un fuerte abrazo desde la muy fría capital de la república.

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  2. La reflexión de Pilar sobre el libro de Juan Manuel Santos son muy importantes. Sobre el contenido desarrollado pienso lo siguiente, además lo he escrito en otras partes: Este expresidente como bien dice Pili, toda su vida ha estado en el poder. Dos veces en el nefasto Gobierno criminal de Álvaro Uribe. Se lava las manos en las ejecuciones extrajudiciales sucedidas justamente cuando fue Ministro de Defensa. Sin embargo, quiero destacar que es uno de los neoliberales más acérrimos que ha tenido este país que sabe utilizar por sus excelentes habilidades de jugador de póker. Al mismo tiempo que firmaba el Acuerdo de Paz, a través de la Ley de Zidres entregaba casi el 20% de la Amazonia Colombiana a Sarmiento Angulo y otros terratenientes usurpadores de tierras de los pueblos étnico-campesinos, además, entre ellos, autores intelectuales de desplazamientos forzados y otros crimines asociados a la desposesión de la tierra.

    Todavía tengo en la memoria, cuando en el mismo Páramo de Santurbán, que abastece de agua a más de 2 millones de personas en los departamentos Norte de Santander y Santander, posó al lado del jeque árabe para entregarle este patrimonio único en el mundo para extraer oro y plata.

    Si me gustaría saber cuáles fueron sus motivaciones para proponer y adelantar el proceso de la firma del Acuerdo de Paz, entre otras cosas, al final de su mandato, él mismo lo debilitó con modificaciones en favor de los terratenientes usurpadores de tierras. Como buen jugador de póker, sí podía suponer, que haría una moñona, cuando el mismo Uribe y otros presidentes anteriores fracasaron en el intento.

    J.M. Santos fue tan afortunado, que a muchos nos tocó tragarnos “un sapo” votando por él, en su segundo mandato, solo para poder salvar el Acuerdo de Paz después del nefasto Plebiscito del No. Toda una vergüenza mundial. ¿Cómo gente de la sociedad civil, fue capaz de votar por la guerra de otros colombianos en las regiones, atrapados entre el desplazamiento forzado, la desposesión de tierras, el hambre y la muerte?

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    • Querida Nubia, muchas gracias por el oportuno y muy real comentario. Al parecer, por artículos que he leído en prensa (algunos de estos “periodistas” son pensantes) indican que Santos deseaba con mucho afán realizar la firma del acuerdo antes de terminar su segundo periodo como presidente, con el fin de alcanzar a negociar una parte de nuestros recursos naturales, que las Farc tenían totalmente controladas. Si esto es real, me imagino la tristeza que debe sentir ya que perdió una oportunidad de oro para continuar con esta nefasta costumbre de nuestros gobernantes. Sin embargo como bien lo menciona en el comentario, también recuerdo las noticias de cómo negoció con los árabes, gran parte del Páramo de Santurbán, justo cuando estaba por entregar la presidencia. En fin hay mucho por comentar sobre este texto y la forma cómo desarrolló sus dos gobiernos. A pesar de todo creo que la historia lo tratará con algo de respeto por haber logrado la firma de tratado de paz en nuestro país.
      Desde la fría Bogotá le envío un fuerte abrazo.

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